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El cine español se da golpes de pecho. Estrangulada por unos recortes que han sido especialmente severos con su causa, lastrada por la brutal subida del IVA cultural, la industria patria blande con orgullo el dato de recaudación de 2012. A falta de confirmación oficial, 106 millones de euros, cuota del 17,9 por ciento que no se veía desde hacía casi 30 años, como bien explican los compañeros de Europa Press. Reivindican el celuloide nacional en un mal año para el séptimo arte. ¿Pero tienen motivos para estar tan pletóricos?
Digamos que con enormes matices. Ergo no. Porque de esos 106 millones, 70 se los reparten tres películas: Lo imposible, Tadeo Jones y Tengo ganas de ti. Ya solo Lo imposible ha hecho más de la tercera parte de toda la caja. Y sí, la dirige Bayona, pero no olvidemos que protagonizan Naomi Watts e Ewan McGregor. ¿Habría sido lo mismo con Belén Rueda y Eduardo Noriega? Habría que verlo. Así que los 30 y pico millones restantes los aportan todas las demás, desde Blancanieves, que no olvidemos que no competirá por el Oscar, a El artista y la modelo, pasando por Grupo 7.
Un fenómeno que no es en absoluto nuevo. En ese resumen que hemos enlazado se recuerda cómo en 2010 la buena taquilla de Ágora y Planet 51 maquillaron el balance. Y no olvidemos que los sucesivos Torrentes han sido auténticos respiradores artificiales para mantener con vida al enfermo. ¿Qué ocurre el año en que Almodóvar, Amenábar, Segura o Bayona se toman un descanso, y no digamos ya si todos reposan a la vez? El drama y el desastre. La ruina en la taquilla.
Que un par de películas funcionen como cañones no supone una mejora en la salud del cine español. En un contexto de pérdida de espectadores global, no se hacen mejores películas, no surgen apenas nuevos nombres, más allá de Pablo Berger, o la consolidación de Nacho Vigalondo, y apenas despuntan talentos. Los de siempre, haciendo lo de siempre, y recaudando lo de siempre… salvo pelotazos puntuales. Y cuando se apuesta por algo diferente, como Extraterreste, del citado Vigalondo, la taquilla da la espalda ostensiblemente.
Que Bayona saque pecho, comprensible. Que lo haga la industria, triste consuelo.